Prometí contar un poco sobre la gente que conocimos, así que acá va. La semana de TeenStreet fue excelente para hacerse de amigos y charlar sobre todo tipo de cosas. Ese era nuestro objetivo, pero sobre todo también queríamos animar a todos los que conociéramos a que se unan a misiones, desde participando desde su casa, hasta verdaderamente yendo, de acuerdo a las diferentes oportunidades que se les vayan presentando a lo largo del tiempo. Muchos chicos, por no criarse en el ambiente, ni siquiera pensaron en las posibilidades.
Sin embargo, nos tocó conocer a michísimos chicos muy diferentes a lo que esperábamos. Empiezo por Lucas (no es su verdadero nombre), un chico que vivió parte de su vida en Pakistán y otra en Afganistán. Sus padres trabajaban ahí, así que se crió en el extranjero. Cuando nos conoció, se hizo bastante amigo mío y pasamos buenos ratos charlando. Uno de los días, una de las chicas del equipo se le acercó para hablar de OM – cosa que apenas habíamos hecho hasta ahora porque no se había dado. En seguida Lucas la interrumpió y le dijo: “Ni me hables del tema. Ya decidí que cuando termine la secundaria, voy a unirme al barco durante mi tiempo de servicio social” (que en Alemania es obligatorio).
Otro chico se llama Andreas, de Alemania. Tiene 12-13 años y se hizo muy amigo de mí y de Fitzy (el chico de Australia). Tuvimos mucho tiempo de hablar con él. Su inglés mejoró en sólo 3 días de forma increíble, quizás de repente hizo click. En fin, hasta fue difícil despedirnos de él, por lo menos para mí, porque era muy tierno y realmente nos hicimos bastente amigos (aunque bastante molesto a ratos – mejor dicho casi siempre
). Todos esperamos que nos recuerde a la hora de decidir en qué va a invertir su futuro!
También conocí a Paulo, un chico de Brasil en sus 18-19 años de edad; muy alegre y carismático, quiere mucho al Señor y ha vivido una vida ejemplar. Habla bien inglés (no es tan normal para muchos latinos) y español. Está en Alemania por un tiempo, él solo (o con su hermano, no me acuerdo exactamente). Ahora quiere volver a Brasil por un año, y después – si Dios quiere – unirse al barco. Un chico como él sería excelente.}
Junto con él, que nos conocimos bastante, conocí también a un grupo de portugueses. En total fueron como 100. Un hombre con el que tuve el mayor contacto se llama Americo Laurenco, y tuvo una vida muy dura. Nos sentamos por horas y él me contaba sobre su pasado. Lo que más rescato, es que a pesar de todo, sigue luchando y confiando en el Señor. Su padre (alcoholico) murió cuando sólo tenía 12 años. A los cuatro años de edad fue atropellado por un tren y sobrevivió. Lustraba zapatos en una de las ciudades de portugal, y allí conoció a una misionera que le llevó al Señor. Su vida siguió siendo muy dura. Las consecuencias del accidente las soporta hasta hoy. Aparte de ese accidente, tuvo un par de accidentes más de auto, similarmente graves y con más consecuencias físicas. Su iglesia lo trató muy mal. Su esposa lo abandonó, etc. etc. En fin, todo un Job moderno. Tiene un sitio web con su biografía que estoy buscando, pero todavía no encuentro. En cuando pueda lo agrego a este mismo post.
Los otros chicos de portugal eran también súper lindos. Conocí especialmente a dos, con los que – junto con Paulo – hicimos un pequeño grupo de amigos. Uno de ellos quería venir al barco, pero no sabía cuándo sería el momento preciso. Uno de sus amigos había ido al Doulos.
También conocí a un par de brasileras que habían venido a vender artículos de TeenStreet Brasil (que este año tuvo 1000 participantes). Todos los artículos de Brasil son muy buscados en TeenStreet Alemania: vendieron todas las havaianas que tenían, la mayoría de las remeras (sino todas), y sus collares para sostener la identificación personal son los más buscados. Sus nombres son Renata y María Luisa. Además, conocía Ticiany, otra brasilera que había venido por su cuenta. Se vino a Alemania, pero ahora planea ir a Rusia de misionera. En Diciembre tiene un mes de vacaciones y un ticket de avión que puede usar pero no sabía para dónde ir. Cuando se enteró de los barcos, le encantó, y ahora realmente quiere venir a ayudar por un mes.
Finalmente, conocí a dos chicas alemanas (Ruth y Rebekka) que estuvieron un año cada una en el CEC de Córdoba, Argentina. Así que bueno, una sorpresa bastante interesante, y ellas chochas porque tenían muchísimas ganas de hablar de vuelta en español. Además conocí a dos Stephanies, dos chicas hijas de misioneros. La primera se crió en Panamá durante toda su vida, y recientemente volvió a Alemania. La segunda que conocí se crió en Tanzania y también volvió a Alemania hace poco. El año que viene viaja al CEC en Argentina, si Dios quiere. Sus padres siguen en su país natal, junto a su hermana que también conocí – y es bastante más chica.
Bueno, así termina el tributo a todos estos chicos que conocí en TeenStreet y que espero poder volver a encontrar en algún momento… quizás en el barco? no sé, pero sí espero que en misiones, sea donde sea.
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